Ir al contenido

Del Ártico a tu obra

qué nos enseña el Jammertest sobre la precisión de los GPS Trimble
9 de enero de 2026 por
Del Ártico a tu obra
Norbim, Angel Montero


La noche en que un GPS se enfrentó al Círculo Polar (y ganó)


Hay pruebas de laboratorio… y luego está conducir más de 2.600 km desde Múnich hasta una isla perdida en el Ártico, atravesar túneles de 8 km, soportar jammers de hasta 200 W y trabajar bajo una aurora boreal que destroza la ionosfera. Eso es exactamente lo que hizo el equipo de Trimble en el proyecto “Midnight run to Jammertest”. Y lo interesante, desde el punto de vista de quien se juega la producción diaria en obra o campo, es que esta historia termina en algo muy claro: no todos los GNSS son iguales, y las diferencias se ven cuando todo se complica.

Fuente: Jammertest_eBook_USL_0825_v9.pdf

De Múnich al Ártico: un banco de pruebas brutal

La historia empieza en Múnich, con una furgoneta cargada con 45 receptores GNSS, antenas Tallysman y Zephyr, IMUs, odómetros y un data logger Applanix POS LV para tener la “verdad” de la trayectoria. El objetivo: llegar hasta Andøya, una isla noruega dentro del Círculo Polar Ártico, recogiendo datos en todo tipo de situaciones reales: autopistas, bosques infinitos, puentes, ferris y, sobre todo, túneles largos y entornos complejos.

furgoneta con sistemas GNSS montados para la prueba


En el techo viajaban algunos de los “cerebros” que hoy se montan en vehículos, maquinaria y plataformas autónomas:

  • Receptores Trimble B5000, BD992, BD940, NAV900 y R980, todos con tecnología ProPoint.

  • Correcciones Trimble RTX y redes VRS, cambiando de país y de red de referencia casi continuamente.​

Mientras el vehículo avanzaba hacia el norte, los equipos iban registrando millones de épocas de datos con una pregunta de fondo muy clara: ¿qué precisión real ofrecemos cuando el entorno deja de ser ideal?

ruta seguida


Lo que dicen los números: precisión más allá del marketing

Tras 33 horas de conducción y 2.641 km recorridos, los datos del B5000 con RTX dibujan una fotografía muy interesante.​

En la práctica, durante la ruta:

  • Error horizontal con túneles incluidos (excepto el tiempo en ferry):

    • P68: 0,046 m

    • P95: 0,140 m

    • P99: 2,028 m (que baja a 0,362 m si se excluyen los túneles).​

  • Error vertical:

    • P68: 0,022 m

    • P95: 0,148 m

    • P99: 1,035 m (0,374 m sin los túneles).


    • resultados observaciones

Es decir: la mayor parte del tiempo se trabaja a nivel centimétrico, y en los escenarios exigentes seguimos en rango decimétrico, algo que para guiado de maquinaria, replanteo o captura móvil de datos supone una ventaja competitiva muy clara frente a equipos que, en cuanto salen del “cielo abierto perfecto”, empiezan a sufrir.​

Además, el propio sistema estima de forma coherente sus errores (1, 2 y 3 sigma muy cercanos a los valores teóricos), algo clave para cualquier integrador o usuario que confía cada día en los indicadores de calidad que ve en su pantalla.​

El túnel de 8 km: cuando el GNSS desaparece y el INS tiene que salvar el día

En mitad de esta ruta, el equipo se enfrenta al Rennsteigtunnel, el túnel de carretera más largo de Alemania, con unos 8 km de longitud. Aquí no hay cielo abierto, ni redes de referencia, ni satélites: solo cuenta la integración GNSS+INS+odometría.​

El resultado:

  • Al salir del túnel, el error horizontal es de 44 m, lo que equivale aproximadamente a un 0,5% de la distancia recorrida.​

  • Una vez se recupera la señal GNSS:

    • En unos 6 segundos, el sistema vuelve a precisión submétrica (nivel de carril).

    • En unos 15 segundos, regresa a precisión centimétrica, algo propio de equipos GNSS líder del mercado.​

Para quien usa GNSS Trimble en obra, mina o agricultura, esto se traduce en algo muy concreto:

  • Las zonas sin GNSS (túneles, pasos bajo estructuras, cañones urbanos) dejan de ser “agujeros negros” y pasan a ser tramos controlados, con un error acumulado muy bajo.​

  • La reconvergencia tan rápida reduce al mínimo las zonas de baja confianza después de una pérdida total de señal, algo que no todos los receptores de la competencia pueden ofrecer fuera del folleto comercial.​

Jamming, spoofing y una diferencia clave con otros fabricantes

El destino final del viaje es Bleik, en Andøya, donde se celebra el Jammertest, el mayor ejercicio abierto de jamming y spoofing del mundo. La geografía de la isla, rodeada de montañas y mar, permite “encerrar” las interferencias, creando un laboratorio a cielo abierto perfecto para poner contra las cuerdas a cualquier receptor GNSS.

problemas en la ruta


Durante el evento, los equipos pasaron por diferentes áreas de pruebas:

  • Zonas con jamming de alta potencia (de 0,1 μW hasta 200 W) con ruido continuo, chirps y ruido pseudorrandom.​

  • Escenarios de spoofing y meaconing en motorcade, donde vehículos en movimiento se ven atacados por señales falsas.​

En una de las comparativas destacadas, un Trimble BD940 (último firmware) mostró:

  • Mayor precisión frente a la trayectoria real.

  • Mayor porcentaje de posición disponible que una unidad competitiva sometida al mismo escenario de spoofing.​

Pero quizá lo más importante, de cara a diferenciar Trimble, no es solo la precisión, sino la filosofía de diseño:

  • ProPoint Go, funcionando sobre una solución GNSS-only de terceros, deja de dar posición cuando detecta spoofing; es decir, corta la solución GNSS para no alimentar al sistema con datos falsos.​

  • En un sistema GNSS+INS, el INS mantiene la continuidad mientras el GNSS está silenciado por seguridad, lo que aporta continuidad operacional sin sacrificar integridad.​

En ámbitos donde hay maquinaria pesada, tráfico, personal a pie o activos de alto valor, esta diferencia entre “seguir dando algo” y “no dar una posición peligrosa” es justo el tipo de argumento que marca distancias frente a otros fabricantes.​

Cuando el enemigo es la atmósfera: aurora boreal, ionosfera e IonoGuard

No toda la amenaza viene de un jammer. En el Ártico entra en juego un “atacante” que ningún usuario controla: la ionosfera. Durante la campaña, coincidió una aurora boreal intensa, acompañada de fuerte actividad ionosférica, y el equipo de Trimble la aprovechó como otra oportunidad de prueba.

En un test de unas 2 horas, se utilizó:

  • Un receptor Trimble BX940.

  • Antena Zephyr.

  • Correcciones RTK.

  • Y, lo más importante, se comparó el rendimiento con la tecnología Trimble IonoGuard activada y desactivada.​

IonoGuard permite que la base envíe información ionosférica detallada para cada satélite al rover, que la combina con sus propias observaciones para optimizar el procesado y mantener la precisión incluso cuando la ionosfera está “hirviendo”.​

Los resultados son muy claros:

resultados observaciones


  • Errores de navegación (posición):

    • Sin IonoGuard: P68 = 12,6 cm; P95 = 18,4 cm; P99 = 36,5 cm.

    • Con IonoGuard: P68 = 3,0 cm; P95 = 4,8 cm; P99 = 7,0 cm.

  • Incertidumbre estimada (lo que el receptor “cree” que está ocurriendo):

    • Sin IonoGuard: P68 = 5,3 cm; P95 = 8,8 cm; P99 = 40,7 cm.

    • Con IonoGuard: P68 = 1,8 cm; P95 = 2,1 cm; P99 = 4,4 cm.

En otras palabras:

  • En plena tormenta solar, IonoGuard multiplica por más de cinco la precisión en percentiles altos y, además, ajusta mucho mejor la incertidumbre que reporta el receptor.​

  • Donde otros equipos empiezan a degradar su precisión de forma impredecible, los GNSS Trimble mantienen una solución limpia, estable y honesta con el usuario sobre su calidad.​

Qué se lleva de todo esto quien tiene que elegir GNSS

Más allá de la aventura de carretera, “Midnight run to Jammertest” es una demostración muy potente de por qué apostar por Trimble cuando la precisión es crítica.​

Para un usuario profesional, estas son las claves que marcan la diferencia frente a otras soluciones:

  • Precisión real demostrada, no solo sobre el papel: decímetros al 95% en una ruta extrema de 2.641 km, con múltiples redes, países y entornos, y centimétrica cuando las condiciones lo permiten.​

  • Robustez en entornos difíciles: túneles largos, cambios de red, latitudes altas, ferris, puentes y zonas remotas, con INS y odometría manteniendo el control cuando no hay satélites.​

  • Defensa activa frente a interferencias: detección y gestión inteligente de jamming y spoofing, priorizando la integridad de la solución sobre “rellenar” con datos de dudosa calidad.​

  • Mitigación avanzada de la atmósfera: tecnologías como IonoGuard que permiten seguir trabajando con precisión centimétrica incluso cuando la ionosfera está en su peor momento.​

En resumen, mientras muchos receptores GNSS funcionan bien en condiciones “bonitas”, la diferencia de Trimble aparece cuando el entorno se vuelve hostil: túneles, jammers, spoofers, auroras y cambios constantes de red. Y ahí es donde tiene sentido apostar por equipos GNSS Trimble si lo que se busca no es solo precisión… sino precisión que se mantiene cuando más hace falta.​


3Dsurvey lanza la versión 4.0:
más precisión, mejores mallas 3D y flujos de trabajo más rápidos para topografía y construcción